Nuevo paradigma, nueva visión

Jesús presentó al mundo una perspectiva totalmente nueva de la vida, algo que era más que una religión o una forma de vivir. Él presentó un nuevo paradigma que redefinió el mundo donde vivimos.

¿Cuál fue el nuevo paradigma? ¿Qué definición de la realidad, o explicación de cómo opera el universo, permitiría caminar sobre el agua, sanar al enfermo y resucitar a los muertos? La mayoría estaría de acuerdo en que las obras de Jesús y sus discípulos desafiaron la premisa de que la materia es la estructura de la vida y el medio a través del cual esta puede experimentarse. Aun con los sorprendentes adelantos y progresos tecnológicos que se han producido en los últimos años, las acciones de Jesús son difíciles de explicar dentro de la suposición de que la realidad se basa en la materia. Es por esa razón que esos sucesos todavía se consideran “milagros”.

Por ejemplo, el nacimiento virginal desafía la idea de que la vida proviene del esperma y de un óvulo. Caminar sobre el agua cuestiona las leyes de la física. Los casos de curaciones instantáneas (sin el uso de medicamentos o cirugía) podrían hacer que algunos volvieran a examinar las causas y curaciones de enfermedades comúnmente aceptadas. Superar la muerte demuestra que la vida persiste más allá de la tumba, lo cual desafía la noción de que somos seres físicos y que la habilidad de pensar, ver y escuchar derivan del cerebro, los ojos y los oídos. La demostración más conmovedora y categórica de Jesús, la ascensión, contradice toda ley física existente.

El impacto de este “cambio de paradigma” en la vida individual —de la manera de pensar material a la espiritual, que las enseñanzas de Jesús impulsaron— ha demostrado tener una inmensa influencia benéfica en la vida de cada uno. Está haciendo que la curación espiritual sea posible hoy en día. Muchos pensadores están tratando de entender los principios que hay detrás de los llamados milagros de Jesús. Si el paradigma actual basado en la evolución no puede explicar esta evidencia de la superioridad del poder espiritual sobre el material, entonces, ¿qué puede hacerlo? ¿Es una explicación aceptable clasificar simplemente ciertos eventos como milagros? Estas preguntas no van a desaparecer y continuarán importunando la autenticidad del paradigma basado en la materia.

El proceso del cambio de paradigma
 El término cambio de paradigma, que Thomas Kuhn acuñó en 1962 en su libro The Structure of Scientific Revolutions (La estructura de las revoluciones científicas), describe cómo cambia el punto de vista de la realidad que tiene la humanidad a medida que una nueva evidencia sale a la luz, primero dentro del marco del paradigma existente, y luego como una transformación revolucionaria que reemplaza por completo el concepto original. Un cambio de paradigma no es tanto la introducción de una idea nueva o “tecnología disruptiva”, como algunos la llamarían, sino el cambio radical de una perspectiva del mundo generalmente aceptada. Un ejemplo clásico es la transición de la cosmología de Ptolomeo, (basada en la premisa de que la tierra está fija en el centro del universo), a la de Copérnico, (que el sol es el centro y la tierra gira sobre su eje y se mueve alrededor del sol). Este nuevo punto de vista cambió fundamentalmente la manera en que la gente percibía e interactuaba con el mundo que la rodeaba.

Según Kuhn, ocurre una revolución científica cuando surgen anomalías que el paradigma universalmente aceptado no puede explicar. Kuhn escribe: “Para asegurar que el [antiguo] paradigma no sea tan fácilmente dejado de lado, la resistencia hace que los científicos no se distraigan y que las anomalías que llevan al cambio de paradigma penetren hasta el fondo del conocimiento actual”.1 Según entiendo estas conclusiones, Kuhn consideraba que un paradigma no es simplemente una teoría, sino una visión completa del mundo con todas las cosas que esto implica.

En una revolución científica, o cambio de paradigma, la primera etapa está marcada por un aumento en el cuestionamiento de la validez del antiguo paradigma. En la segunda etapa, surge un nuevo paradigma claramente expresado. Esta nueva perspectiva explica la evidencia que desafía el paradigma existente. La etapa final del cambio comienza cuando se considera que el antiguo paradigma es obsoleto y se acepta la nueva manera de ver las cosas.

El descubrimiento de Mary Baker Eddy
 Jesús y sus discípulos introdujeron la evidencia que contradice el punto de vista existente de que la vida es material. El nuevo paradigma fue anunciado claramente por Mary Baker Eddy a fines del siglo XIX, en su descubrimiento de la Ciencia Cristiana, en donde se explican cómo se producían los milagros de Jesús y sus discípulos y redefinió la realidad. Los miles de relatos de curación espiritual registrados desde el descubrimiento de la Sra. Eddy, confirman la validez de su “declaración científica del ser”, la que resume este nuevo punto de vista: “No hay vida, verdad, inteligencia ni sustancia en la materia. Todo es Mente infinita y su manifestación infinita, porque Dios es Todo-en-todo. El Espíritu es Verdad inmortal; la materia es error mortal. El Espíritu es lo real y eterno; la materia es lo irreal y temporal. El Espíritu es Dios, y el hombre es Su imagen y semejanza. Por lo tanto, el hombre no es material; él es espiritual”.2

Los nuevos paradigmas a menudo cuestionan la sabiduría convencional de la época. Por ejemplo, el sol parecía moverse alrededor de la tierra hasta que la razón y la evidencia probaron que el sol está fijo. De igual manera, la sabiduría convencional de hoy afirma que la existencia se basa en parte o totalmente en lo físico. Sin embargo, la razón y la evidencia están probando que la Mente divina (pensamiento/inteligencia) es la sustancia de la realidad, la estructura fundamental dentro de la cual el universo toma forma y es gobernado.

Los discípulos de Jesús comprendieron naturalmente estos puntos de vista diametralmente opuestos acerca del mundo, como cuando Santiago en su epístola pregunta: “¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga? Hermanos míos, ¿puede acaso la higuera producir aceitunas, o la vid higos? Así también ninguna fuente puede dar agua salada y dulce”.3

Más allá del razonamiento intelectual, hay sólida evidencia que apoya el nuevo paradigma y más cosas están saliendo a la superficie cada día. La fuente principal de esta evidencia es la curación espiritual. Durante más de cien años esta revista y sus publicaciones hermanas, The Christian Science Journal y el Christian Science Sentinel, han registrado curaciones bien documentadas de cáncer, enfermedades cardíacas, huesos rotos y virtualmente todo tipo de enfermedad “de que es heredera la carne”,< sup=""> mediante la práctica de la Ciencia Cristiana. <>

Una línea en la arena
 Los cambios de paradigma no son a medias. No obstante, hoy, innumerables sistemas semi metafísicos están tratando de conectar el vacío que existe entre los antiguos y nuevos paradigmas, entre la realidad basada en la materia y la realidad totalmente espiritual. Sin embargo, Kuhn dice que los paradigmas nuevos y antiguos tienen pautas diferentes: “Los paradigmas sucesivos dicen cosas diferentes sobre la población del universo y su comportamiento. …Ellos mismos son la fuente de métodos, problemática y normas de resolución aceptados por una comunidad científica madura. Por ende, la recepción de un nuevo paradigma a menudo hace que sea necesario redefinir la ciencia correspondiente. …La tradición científica normal que surge de una revolución científica no es sólo incompatible, sino también incomparable con la que existía antes”.5

En otras palabras, la Ciencia Cristiana no es simplemente una entre muchas religiones a las que la gente puede recurrir para enfrentar las luchas diarias. Es el descubrimiento del paradigma original, el mundo de la creación de Dios que fue considerado “bueno en gran manera” en el primer capítulo del Génesis. Esta perspectiva correcta con el tiempo suplantará el punto de vista errado basado en la materia que se tiene del mundo.

Recuerdo el momento en que este nuevo paradigma iluminó mi pensamiento. Después de estudiar durante varios meses el libro Ciencia y Salud, por Mary Baker Eddy, un día miré por la ventana y empecé a contemplar los conceptos de creación y evolución. ¿Ese árbol evolucionó o fue creado?, me pregunté. No podía dejar de lado esa pregunta. Mi pensamiento comenzó a inundarse de argumentos a favor de ambas propuestas. El debate continuó en aumento.

Entonces fue cuando, como si alguien hubiese encendido la luz, percibí el árbol de la creación de Dios, la expresión de la inteligencia, en lugar de una coincidencia geológica. Fue una vislumbre del nuevo paradigma, lo que Jesús llamó la Verdad. Ese momento me cambió y sólo se puede describir como un nuevo nacimiento.

Meses después, me torcí gravemente el tobillo jugando al básquetbol. No me podía apoyar sobre él. Me dolía mucho. A la mañana siguiente estaba en el trabajo y recordé aquel momento con el árbol. Pensé en lo que dijo Pablo acerca de vivir, moverme y tener mi ser en Dios.6 Pensé en cómo define Mary Baker Eddy la realidad en Ciencia y Salud. Entonces, en un momento de inspiración, percibí que el movimiento era una actividad inteligente, independiente de la materia.

De inmediato me puse de pie y caminé. Esa noche jugué básquetbol sin dolor alguno. Muchos años después, me encontré con una ex compañera de trabajo, y lo primero que me dijo después de todo ese tiempo, fue que ella todavía pensaba en aquella curación y la rapidez con que se produjo.

La Biblia explica el cambio de paradigma de la siguiente manera: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”.7 Para mí, Pablo estaba diciendo que el conocimiento del nuevo paradigma trae a luz el original, la criatura creada por Dios. La antigua forma de ver al mundo y a nosotros mismos desaparece, y todo a nuestro alrededor se vuelve nuevo porque lo vemos desde un punto de vista renovado y diferente.

Todavía estamos en medio de este cambio de paradigma. No obstante, es sólo cuestión de tiempo hasta que adquiera una dinámica propia y crezca por sí mismo. A medida que la evidencia de la curación en nuestra vida continúe brillando cada vez más, desafiando así el antiguo paradigma, el universo inteligente de la creación de Dios aparecerá y todas las cosas serán hechas nuevas. Esa es la revelación.

1 The Structure of Scientific Revolutions, pág. 65. 2 Ciencia y Salud, pág. 468. 3 Santiago 3:11, 12. 4 “Hamlet”, Act. 3, Scene 1. 5 The Structure of Scientific Revolutions, pág. 103. 6 Véase Hechos 17:28. 7 2 Corintios 5:17.

Jeff es gerente en el Grupo de Servicios de Tecnología en La Primera Iglesia de Cristo, Científico, en Boston.